
Como diría una compi de trabajo por fin es SAN VIERNES y esta vez el fin de semana viene cargado de experiencias prometedoras: un viajecito a la ciudad califal, Córdoba, con la intención de reencontrarme con viejos y grandes amigos de una época pasada de la cual no me queda otra cosa que entrañable eñoranza y un puñado de amigos de los que son para toda la vida. Total, que la cosa promete y más teniendo en cuenta que la vuelta la tengo para el lunes a las 6 de la mañana: ¡que Dios nos pille confesados! El próximo inicio de semana será de los peores que se recuerdan...
¡La crónica de la jugada la semana que viene!