ALL ABOUT WENDY

Me llamo Verónica y soy periodista. Sobrevivo en un trabajo cualquiera, soñando mi vida y esperando mi sueño. Me gusta la Moda y no porque esté de moda. Tampoco estudié Comunicación porque quedara bien decir que estudiaba Periodismo. Lo mío fue por una temprana vocación que cayó fulminada durante el primer semestre de facultad. La Moda me resulta más atrayente que las calamidades de este mundo. Sí, superficial y efímera, que más da, la política también lo es y nadie se atreve a decirlo.

viernes, agosto 28, 2009

Closed

Animada por una buena amiga, he decidido empezar una nueva faceta como blogger que implica, muy a mi pesar, el fin de la Casita de Wendy. La vida se compone por fases y antes de iniciar una nueva etapa, se tienen que cerrar otras. Au revoir, Wendy. Wellcome Le Fabuleux Destin du Veronique.

miércoles, agosto 12, 2009

Cerrado por vacaciones

A una hora y media de mis vacaciones sólo puedo decir que no veo el momento de apagar mi ordenador, recoger mis bártulos y desaparecer hasta dentro de 20 días. Acabar con este aburrimiento crónico provocado por un agosto insufrible está siendo tarea difícil, ya que 4 horas seguidas curioseando el Facebook se hacen insoportables incluso para mí.
Agosto ha tenido algo bueno para mí, un reencuentro con Gossip Girl, la cual se desvaneció rápidamente de Cuatro y que he recuperado cada mediodía para evadir la mente hacia cosas más banales, más mundanas, más interesantes.

En fin, con todo el dolor de mi corazón, como diría una buena amiga, cuelgo el cartel de: CERRADOS POR VACACIONES.




Nos vemos a la vuelta :)

jueves, agosto 06, 2009

Trabajar en Agosto


Me parece que a estas alturas sería tomar por tonta a mi distinguida audiencia si diera por hecho que no conocen la sarta de desventajas que supone trabajar en agosto. Tonta yo, que decidí cogerme las vacaciones a mitad de un mes caluroso y soporífero ,que está acabando con la poquita paciencia que caracteriza a mi temperamento.



Aburrimiento. Con esa sola palabra puedo describir al octavo mes del año. Lentitud. Letargia... Todo lo contrario al frenetismo desaforado al que estoy acostumbrada y que empiezo a echar de menos, cual masoca urbanita que revive con el calor del gentío y de los mofletes sonrojados por el frío cuando viaja en moto.

Trabajar en el centro me resulta aún más desaventajoso en esta época. Si normalmente tengo que lidiar contra miles de paseantes que entorpecen mi acceso a la oficina, este escenario ha cambiado ahora por el olor a afertsun y el paso torpe y despistado del turista que no tiene prisa por llegar a su destino y que le importa tres narices si llegas tarde a trabajar.



Para colmo, el bar de siempre que te abastece de bocadillos y café en casos de urgencia ha echado persiana por merecidas vacaciones, que no digo que no, pero ¿qué pasa? ¿Que en agosto no se come? ¿Y el menú de 10 eur del Divine? ¿Tampoco? ¡Todo el mundo de vacaciones y luego dicen que hay crisis! Pues me parece que la crisis sólo está en mi bolsillo, que el que menos se va al Caribe o a Japón y los pobres de verdad... nos conformamos con las migajas: algún camping que nos acoja en la Alpujarra y una parcelita de arena en la playa, que, de momento, es gratis.


Ahora, desde el frío seco del aire acondicionado de la oficina, sólo me queda tachar un día más en el calendario y esperar que los 7 largos, soporíferos y letárgicos días que me quedan para echar yo también la persiana pasen lo más rápido posibles.

domingo, abril 12, 2009

Reivindicaciones y astenia primaveral


No sé si es la astenia primaveral o qué pero hoy me he levantado reivindicativa: ¡fuera las bicis de Barcelona! Antes que se me tiren los ecologistas encima y que algún activista de Greenpeace me tire un vaso de pintura encima, me explicaré: el Bicing de las narices ha hecho mucho daño a nuestra ciudad. Y hablo desde el conocimiento y no desde el resentimiento que supone haber sido timada por ellos (que por culpa de que no fueran bien los anclajes me soplaron 60€ de la cuenta...).

Mi reivindicación nace más bien del miedo, ¡qué digo miedo, pavor!, a morir atropellada por unos conductores noveles que hicieron caso a la frase de que andar en bici no se olvida nunca y salieron a hacer daño a las calles. Y es que no seré el único peatón que ha visto peligrar su integridad física por esa madre de familia que, queriendo optar al papel de Madre del Año, se monta en una bici sin controlar el parkinson nervioso que hace que el manillar nunca esté en la posición que debe. No contenta con eso y desconocedora de sus limitaciones físicas, cree que la acera se le ha quedado pequeña y da el gran salto a la jungla que supone el asfalto. Una combinación letal: bici con el freno enclenque, cambio de marchas jodido, condiciones físicas más que cuestionables y el tráfico de Barcelona. Por más vueltas que le doy, no entiendo qué les lleva a pensar que son Miguel Indurain para desafiar con tanta chulería a ese monstruo que supone un autobús articulado que casi les engulle cuando se dispone a girar.


Por lo demás, hoy es un domingo cualquiera, aunque se trata de Domingo de Resurrección, para aquellos que festejan la Semana Santa y deciden pasar sus vacaciones bajo el cobijo de un paraguas viendo 12h de procesión (opción de lo más respetable, no me mal interpreten).

Entre estornudos y estornudos, y para darle el sentido a mi vida que la primavera le ha quitado, he decidido levantarme temprano, bajar a la panadería a por un hipercalórico desayuno y ¡hasta he comprado el periódico! Creo que no tenía un tiznado ejemplar de esos desde que acabé la facultad. Pero semejante plan de domingo tempranero no me ha hecho olvidar que en el cielo a miles de partículas nocivas para mi salud que se han alzado en armas para abatir a mi cuerpo en la más profunda de las astenias primaverales. Tengan a buen recaudo sus reservas de kleenex, corren tiempos difíciles de escaseo y estraperlo debido a millones de narices mocosas a la caza del pañuelo de papel.

viernes, marzo 06, 2009

Por fin es viernes


Como diría una compi de trabajo por fin es SAN VIERNES y esta vez el fin de semana viene cargado de experiencias prometedoras: un viajecito a la ciudad califal, Córdoba, con la intención de reencontrarme con viejos y grandes amigos de una época pasada de la cual no me queda otra cosa que entrañable eñoranza y un puñado de amigos de los que son para toda la vida. Total, que la cosa promete y más teniendo en cuenta que la vuelta la tengo para el lunes a las 6 de la mañana: ¡que Dios nos pille confesados! El próximo inicio de semana será de los peores que se recuerdan...


¡La crónica de la jugada la semana que viene!

lunes, febrero 23, 2009

Sushi, reggaeton y otras tonterías

Tras mi primera clase de zumba en el Dir puedo decir que lo mío no son los ritmos caribeños. Esa sensualidad que raya la vulgaridad del reggaeton traslada a mi cuerpo es de risa y más teniendo en cuenta que la clase empieza a las 8'15h de la madrugada (como diría una amiga mía canaria). Total, que me he reído un rato, a estas alturas de la función si no aprendes a reírte de ti misma mientras suena "Pa' mi mulata, pa' mi morena..." estás acabada.

Total que sin darme cuenta ha pasado una semana más y ya hemos dejado atrás un mes de febrero que, a pesar de tener menos días que los demás, se ha hecho más largo que un día sin pan. Pero marzo llega caprichoso y dispuesto a joderme el domingo con una lluvia fina que me va a hacer renunciar a mi visita dominical al parque con mi perro. Así que con mis croissants recién hechos y mi café todavía caliente en la taza, doy inicio a un domingo de los de manta y sofá, esos que te permiten soñar con la todavía lejana Semana Santa.

Esta semana la hemos bautizado, mi amiga Anna y yo, como la semana SIN PALABRAS. Me explico: mi flamante amiga con sus 26 años recién estrenados me invitó a una clase magistral de cocina japonesa en el que se suponía que íbamos a aprender a hacer sushi mejor que en el Kibuca. Total que acabamos sentadas en una clase de 5 metros cuadrados donde 40 personas intentaban respirar al mismo tiempo con temor a morir en el intento. 3 marujas salidas del canal cocina más rancio nos quisieron hacer creer que sabían cocinar sushi a la vez que eran incapaces de explicarnos los nombres de cada una de las variedades.
Dos horas y media después durante las cuales no pudimos dar crédito a lo que estábamos viendo, llegó el único momento por el que creía que la experiencia iba a valer la pena: la cata de sushi. Cuando conseguí llegar a la mesa, quedaban 3 rollitos con el alga revenida... Los de la primera fila ya se habían puesto finos de sushi y me tuve que conformar con las sobras. Total que si los hubiera hecho yo en casa, sin tener ni pajolera idea, me hubieran quedado mejor y por lo menos hubiera comido algo. Así que si queréis aprender a hacer sushi, no os dejéis engatusar por ningún taller de chefs con acento español, ahí como mucho podréis aprender a hacer paella.






domingo, febrero 22, 2009

Un domingo cualquiera

El sol, la brisa marina, el olor a mar, la ciudad en calma. Empiezo a valorar los domingos ahora que el invierno empieza a darnos tregua. Hoy Barcelona se ha despertado añorando esas largas primaveras, de temperaturas templadas y mañanas soleadas. El oleaje besando con sumo cuidado la orilla y el sol sonrojando las mejillas aún heladas por el frío de febrero.


Mi vida de opositora se encuentra en stand by y, ante la incertidumbre de saber si este año van a salir plazas o no, he decidido centrarme en el gimnasio, razón por la cual me levanto cada día a las 7h pese a que mi jornada laboral empieza su curso a las 10h de la mañana, como la de los marqueses.


Mi nuevo pasatiempos dedicado al culto al cuerpo me ha llevado a sudar a mares en las clases de spinning donde, además del reto de sobrevivir a los 45 min. de montaña combinada, tengo que aguantar las insolencias de un profesor que se cree el rey del fitness. De momento, le he dejado ventaja, pero, la próxima vez que me diga algo sobre mi flexibilidad o sobre la posición de mi asiento, le suelto una fresca made in Vero que lo dejo hincado de culo. Ya os iré contando cómo va el combate: wendy vs. el rey del fitness. De momento sólo he perdido el primer asalto pero me guardo un as en la manga.