
Mi reivindicación nace más bien del miedo, ¡qué digo miedo, pavor!, a morir atropellada por unos conductores noveles que hicieron caso a la frase de que andar en bici no se olvida nunca y salieron a hacer daño a las calles. Y es que no seré el único peatón que ha visto peligrar su integridad física por esa madre de familia que, queriendo optar al papel de Madre del Año, se monta en una bici sin controlar el parkinson nervioso que hace que el manillar nunca esté en la posición que debe. No contenta con eso y desconocedora de sus limitaciones físicas, cree que la acera se le ha quedado pequeña y da el gran salto a la jungla que supone el asfalto. Una combinación letal: bici con el freno enclenque, cambio de marchas jodido, condiciones físicas más que cuestionables y el tráfico de Barcelona. Por más vueltas que le doy, no entiendo qué les lleva a pensar que son Miguel Indurain para desafiar con tanta chulería a ese monstruo que supone un autobús articulado que casi les engulle cuando se dispone a girar.
Por lo demás, hoy es un domingo cualquiera, aunque se trata de Domingo de Resurrección, para aquellos que festejan la Semana Santa y deciden pasar sus vacaciones bajo el cobijo de un paraguas viendo 12h de procesión (opción de lo más respetable, no me mal interpreten).
Entre estornudos y estornudos, y para darle el sentido a mi vida que la primavera le ha quitado, he decidido levantarme temprano, bajar a la panadería a por un hipercalórico desayuno y ¡hasta he comprado el periódico! Creo que no tenía un tiznado ejemplar de esos desde que acabé la facultad. Pero semejante plan de domingo tempranero no me ha hecho olvidar que en el cielo a miles de partículas nocivas para mi salud que se han alzado en armas para abatir a mi cuerpo en la más profunda de las astenias primaverales. Tengan a buen recaudo sus reservas de kleenex, corren tiempos difíciles de escaseo y estraperlo debido a millones de narices mocosas a la caza del pañuelo de papel.
2 amigüitos opinan:
Cuánto tiempo!!! Te hemos echado de menos.
Este fin de semana he estado en Barcelona, he venido encantada, me hubiera quedado allí para siempre!
Disfruto del anonimato q da el pasear por sus calles!! En mi ciudad es algo impensable.
Su ambiente es único.
Ánimo, todo pasa, Telma.
Hahaha que bueno lo de la mujer mama con bicing! ^^
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