Hoy, si digo que ha sido un mal día, creedme, porque lo ha sido. Buena prueba de ello es que he acabado comiendo sola, en un restaurante asiático de lo más cool que me he encontrado por casualidad en la calle Muntaner: Out of China.Tras llevar a cabo el segundo intento de entrevista de lo que prometía ser el trabajo de mi vida y sufrir, como no, un segundo plantón, la poca dignidad que me queda ha dicho: ¡hasta aquí hemos llegado! Y con el tupper-ware de ayer todavía sucio en el bolso, he decidido darme un homenaje.
Total, que me voy por las nubes, que he comido en un chino super fashion, de los de menú a 10'50 eur, y decoración minimalista que me ha encantado. El lado negativo: comer sola. Nunca en la vida me había sentido tan patética... Algo tan neoyorquino como comer solo en un restaurante, se ha convertido en una abalancha de miradas indiscretas y de gestos de reprobación. ¿Qué habrá hecho ésta para comer sola? grrr, lo odio... Creo que he engullido el wok de soja y el pollo relleno de salsa de soja en cero coma, he pagado con mis tickets restaurant y he salido corriendo como alma que lleva al diablo. ¿La guinda? Perder un billete de 10 euros por la calle, sí lo sé, no es mucho, pero cuando se vive con los restos del Inem, 10 eur suponen poder comer o no yogures esta semana. Pues nada, que la menda, que es muy lista, se ha puesto el billete en el bolsillo y se ha ido al super. ¿Cuál ha sido mi sorpresa a la hora de pagar cuando no había ni rastro de éste en el maldito bolsillo? Que bochornoso... He tenido que llamar a mi padre para que bajara de casa, en zapatillas y todo el buen hombre, a pagarme la cuenta. En fin, un día para olvidar Y lo peor de todo, todavía es martes.
2 amigüitos opinan:
Disfruta de cada cosa q te ocurra, olvida las miradas indiscretas, no ayudan.
Besos y ánimo, Telma.
Hola, me ha gustado tu blog. Yo también "tengo" un carlino. Un saludo.
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