Cuando una quiere retomar las riendas de su vida y convertirse en una firme candidata a opositora, no le queda otra que ponerse a dieta (oh, my God!). Por ello, de ahora en adelante mi único amigo es Michel Montignac y su método para adelgazar sin volver a engordar.
Harta de las dietas hipocalóricas con las que pierdes 10 y ganas 20, he decidido hacer frente a mi incipiente obesidad con mi amigo Montignac, el cual me ha de lanzar al estrellato del funcionariado público con 10 kg menos. De esta proeza y de muchas otras os haré partícipe a través de este modesto blog, que ya se ha convertido en la voz de una consciencia perturbada que ansia recobrar la normalidad cuanto antes.

5 de febrero, es la fecha señalada, comienza la cuenta atrás para recobrar la silueta perdida y para ponerle fin a los atracones de media noche después de los cuales no queda títere con cabeza en la despensa. ¡Que Dios me pille confesada!
2 amigüitos opinan:
Te deseo suerte y ánimo. No te obsesiones no es conveniente.
Besos, Telma.
Yo tengo mi plaza de funcionaria pero necesito el euskera. Por una parte es una ilusión aprender una nueva lengua (además a mi me encanta estudiar), me han liberado y de esta forma puedo dedicarle todo el día, pero por otra forma tb se ve como una imposición.
Te iré contando mis experiencias.
Saludos, Telma.
Publicar un comentario en la entrada