Tras luchar con la tentación de comerme un phoskito (basta con leer la tabla de aporte nutricional para desistir: 393 kcal,), me he bebido mi vasito de leche desnatada mojando a fondo mis galletas de soja siluete. Una ducha y como nueva, en condiciones para poneros al día sobre mis andanzas de opositora que se resumen en: esta semana he vuelto al gimnasio y mañana me atreveré con el spinning.
Parece ser que es imposible llegar a los 60 sin tener como hobby el colarse en cuantas más colas mejor. Sí, se trata del truco de la vieja, la que se arrima a ti en la cola del super haciéndose la despistada e intenta arrebatarte tu posición a base de pequeños empujones con el bolso. A la que bajas la guardia, ¡zas!, con un traspiés certero, se plantan delante tuyo y antes de que puedas reaccionar ponen su cosas en la cinta de la caja. Pues algo así me ha sucedido este mediodía en la cola de los pollos a l'ast. Sí, lo sé, lamentable hasta para el dominguero más asiduo, pero tras 2h de parque con Lancelot, era imposible ponerse a cocinar. El caso es que la buena mujer hasta que no se ha colado, no ha parado. Y cualquiera le dice algo, que te plantan un bolsazo en los morros y te dejan K.O.
Y de estudiar, poca cosa, hoy es domingo y vuelvo a tener el síndrome del currante. Sofá, mantita y la calefacción a tope, vuelve a hacer frío, parece que este invierno no tenga fin. He abandonado mi dieta, me apetece comer chocolate... Pero mañana es lunes, día de recuperar viejos propósitos y volver a la felicidad efímera de las dietas hipocalóricas.

Cambiando de tercio, recientemente un amigo se ha mudado a la gran manzana madrileña, donde ejerce de maestro de ceremonías de cualquier cotarro con famoseo que se precie. Desde el Madrid más rancio y underground nos hace llegar sus crónicas más mordaces a través de su blog, el cual os invito a visitar: Madriz a New Life. De él es de quien, preciamente, he aprendido que de mayor quiero se crítica social, hablar de todo, sin tapujos y poniendo de vuelta y media a cualquiera que se ponga por delante. Dicho lo cual, critiquemos.
Parece ser que es imposible llegar a los 60 sin tener como hobby el colarse en cuantas más colas mejor. Sí, se trata del truco de la vieja, la que se arrima a ti en la cola del super haciéndose la despistada e intenta arrebatarte tu posición a base de pequeños empujones con el bolso. A la que bajas la guardia, ¡zas!, con un traspiés certero, se plantan delante tuyo y antes de que puedas reaccionar ponen su cosas en la cinta de la caja. Pues algo así me ha sucedido este mediodía en la cola de los pollos a l'ast. Sí, lo sé, lamentable hasta para el dominguero más asiduo, pero tras 2h de parque con Lancelot, era imposible ponerse a cocinar. El caso es que la buena mujer hasta que no se ha colado, no ha parado. Y cualquiera le dice algo, que te plantan un bolsazo en los morros y te dejan K.O.
Y de estudiar, poca cosa, hoy es domingo y vuelvo a tener el síndrome del currante. Sofá, mantita y la calefacción a tope, vuelve a hacer frío, parece que este invierno no tenga fin. He abandonado mi dieta, me apetece comer chocolate... Pero mañana es lunes, día de recuperar viejos propósitos y volver a la felicidad efímera de las dietas hipocalóricas.
3 amigüitos opinan:
Vero odio el chocolate, bueno no pero sus efectos secundarios, cmo el maldito acné si.
Muacks!
un placer descubrirte y leerte!!! Como bien dices, ayer fue día de sofá, de mantita, de café caliente y de una buena peli!!! y el chocolate... ay!! que tendrá que cuesta tanto resistirse!!! Besos
Gracias por la invitación, no lo dudes lo consideraré.
Yo por el frío estoy sin voz, cuando llegará el buen tiempo.
Visitaré el nuevo blog ya te contaré gracias por la referencia.
Besos y ánimo, Telma.
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